¿Qué doctora de Toledo is behind the technology that could save the life of many women?

The journalist Carmen Serna nos ha discovered en una gran información publicada en El Español a la doctora Cristina Romero, head of the Unidad de Mama del Hospital de Toledo donde testan ya en fase dos el MammoWave, a new painless and harmless technology that could save the life of many more women in the future. Cristina Romero is the doctor who is behind the mammography apparatus that does not chafa el pecho nor radia, and this is what Carmen Serna told us in an excellent report:

“When I arrive at the Hospital Universitario de Toledo, I open a door to the light, and that’s what we’re going to talk about in this report. With an acristalada entrance, giant, the people entering and going out with all the calmness of the universe contrast with the excitement que viven sus médicos y residentes. Andan de aquí para allá como quienes tienen guías en los pies en una zone que ellos han constructed con mimo. Nada que envidiar a los grandes hospitales de Madrid.

Más bien al contrario, muchos ya andan envidiano el programa de mamografía puntero y único en el mundo donde no “te estrujan la teta como si fuera una hamburguesa” (el entrecomillado puede salir de cualquier paciente que acabe de realizarse esa prueba) ni te radia en los niveles que ahora recibimos cada mujer de mediana edad, jugando entre lo bueno y lo menos malo, con estas pruebas anuales.

La culpablesin duda, me Cristina Romero, responsible for the Unidad de Mama de Toledo. Es una sabia con y sin bata, de esas que dan lecciones de vida sin ni siquiera intentarlo, como si se estuvieran pidiendo un café. La obligación de usar mascarilla en los hospitals impide ver su sonrisa, pero alguien que escoge llevarlas de colores, a juego con el vestido del día, ya irradia optimism solo con estar cerca.

A nosotros nos toca roja. Rojo pasión, rojo sangre, rojo vida. “Yo, ya sabéis, antes muerta que sencilla”, bromea sentada en su consulta por la que tenses y tenses de mujeres pasan cada semana para discoverer que es una médico, en un hospital public, donde el reloj se tiene cuando habla con ellas. “No es tan raro”, asegura rápido en defensa de un sistema con a veces mala fama, pero que es su vida.

Cristina Romero, en su consulta, en el Hospital de Toledo.

Cristina Romero, en su consulta, en el Hospital de Toledo.

Silvia Perez

En una habitación próxima, Cristina Romero guarda el mañana. MammoWave, una máquina de mamografías que no presiona la mama pero, sobre todo, que no la radia en cada sesión; por lo que abre posibilidades a realizar controles antes de edad de cribado que, en algunas regiones como la Comunidad de Madrid, es a los 50 años (cinco más de los que recommenda la Unión Europea y cinco más que en Castilla-La Mancha) .

“This project is born from a doctoral thesis from Oxford de 2014, where it is established that, thanks to the dielectric property of microwaves, they are capable of detecting lesions inside the mother. With this initial prototype, an Italian group offers me a test primer trabajo internacional sobre pacientes, algo que no se había hecho hasta entonces. Son dos proyectos Horizonte 2020, financiados por la Unión Europea para nuevas tecnologías que puedan repercutir en la sociedad y éste lo hace. Era el año 2019 y cuando se va a poner en marcha, nos pourla la Covid-19“.

Sin embargo, the persistence of Cristina Romero made the project sobreviviera incluso a la mayor sanitaria crisis que ha vivido el mundo. Se fueron cayendo hospitals que iban a participar en el testado y sólo quedaron dos: Toledo y uno en Italia. Y el hospital castellanomanchego se conviró en el corazón de esta trascendente innovation para la mujer.

“I and aparato básicamente sin radiación. Para que nos hagamos una idea, la paciente recibe mil veces menos radiación than la que recibirías con un móvil. Esa es la primera advantage. Además, tampoco tienes que manipular la mamá, ni subergirla ni nada. La mujer se tumba boca abajo, durante seis o siete minutos de exploración por mama y espera a que la antenna dé la vuelta. No sientes nada, no tiene ningún tipo de repercusión. La grand duda era ¿qué resultados podíamos obtener? Pues en ese primer estudio que encabezamos en Toledo, con la application de inteligenia artificial para trainnar al aparato a reconar lo que tiene que reconar, los resultados han sido súper prometedores”.

La doctora Cristina Romero shows how the Mammo Wave works.

La doctora Cristina Romero shows how the Mammo Wave works.

Silvia Perez

Toledo fue el hospital con más reclutas dispuestas a participar en el proyecto de toda la Unión Europea: 300 pacientes en su primera fase y con pandemia. Por eso Cristina Romero, en cuanto tiene occasión, destaca algo que, como asegura, ella ya sabía que iba pasar desde antes de embarcarse en esta aventura: “Es gracias a la generosidad de las castellanomanchegas que han dicho sí a todo”.

Los resultados recogidos en esa primera fase hablan de unos limits de sensibilidad para la detection of cancer around 98% and also with the same specificity as the classic mammography. Algo que ha colocado al MammoWave en la recta final hacia el futuro.

Siendo consciente de que ahora mismo la mamografía es una prueba molesta, “y muy dolorosa en el caso de mamas operadas o radiadas”, Cristina Romero insists en que es una cita clave para salvar muchas vidas en femenino. Por eso, del nuevo aparato destaca una y otra vez que el beneficio estará en poder ampliar el cribado a mucho antes de lo que ahora establecen los criterio medicos y en circunstancias donde como ahora alertan los hospitals, se están produciendo cánceres más agresivos y que evolucionan mucho más rápido.

“Somos conscientes de que en el cribado estamos llamando a mujeres sanas, que cumplen ciertos criteria, y las llamo para demonstrar que están sana. Por eso, la tecnología que utilizamos tiene que tener una maxima: ser totally inocua. Ahora no tenemos esa situación con la mamografía porque, aunque esté justificado, hay radiación que limita, por ejemplo, el acceso de mujeres jóvenes, embarazadas… Por eso buscamos alternativas que sean inocuas, muy sensibles y specificas. Y todo eso lo cumple este dispositivo”.

Mammo wave, el aparato para ver la mama que no radia ni estruja el pecho.


Mammo wave, el aparato para ver la mama que no radia ni estruja el pecho.

Silvia Pérez

Pero la emoción le dura un segundo y Cristina Romero vuelve a insistir en que tienen que seguir testando y en que Toledo va a liderar ahora la segunda fase de investigación, con unos 7 millones de euros de financiación europea, para dos años y sustentada en tres hospitales españoles: Murcia, Córdoba y el propio Toledo (además de algún centro europeo que también están dentro del proyecto).

“Lo que vamos a hacer, por primera vez, es probar ambas tecnologías con las mujeres que vengan a hacerse la mamografía, de forma voluntaria y aprovechando la inocuidad del sistema. Y confrontarlas. Aún habrá un tercer año en el que tendremos que analizar los datos”.

Cuestión de justicia

Cristina Romero se mueve entre los pasillos llenos de mujeres como en el salón de casa. Enseña las pinturas de las salas de espera, obra de una asociación de pacientes, y muestra el circuito que han creado ex profeso para facilitar que cualquier mujer que acuda a la mamografía pueda probar el nuevo aparato y participe en el proyecto.

Mientras camina, resonando el ritmo de sus tacones por si alguien se atreviera a seguirla, cuenta que el MammoWave puede ser una revolución para las vidas de las mujeres en el mundo en general, no sólo en España, no sólo en Europa, puesto que al no necesitar una radiación importante no requiere de una instalación muy compleja. Es decir, es tecnología relativamente económica que podría democratizar la prueba más fiable para detectar un cáncer de mama a todo el mundo (en sentido estricto).

La doctora Cristina Romero, en la puerta del Hospital Universitario de Toledo.


La doctora Cristina Romero, en la puerta del Hospital Universitario de Toledo.

Silvia Pérez

“Este dispositivo te permite inmediatamente hacerlo muy accesible a la gente, incluso abrir la opción de cribado a otras edades, grupos… La equidad que se podría conseguir entre países ricos y pobres es algo muy bonito de este proyecto. Podríamos llevar este tipo de técnica a sitios donde ahora es prácticamente imposible hacer una mamografía”, explica mientras los ojos brillan de forma diferente. No es sólo cuestión de salud, es cuestión de justicia.

Ahora mismo en España el cribado está establecido, según comunidades autónomas, para mujeres de entre 45-50 años a 70. Pero ¿qué pasa con las mujeres hasta los 45? ¿no tienen cáncer de mama? ¿Y las de más 70? ¿Qué pasa con las que tienen la mama densa u operada y no se ve claro en la mamografía? “Claro que tienen cáncer, y muchas veces en las jóvenes es peor porque avanza de forma más rápida por la velocidad a la que se reproducen sus células”, se lamenta. “Por eso necesitamos algo así”, pelea internamente entre la prudencia de la científica y el arrojo de la mujer.

“Podríamos llevar esta técnica a sitios donde ahora es prácticamente imposible hacer una mamografía”

En la familia de Cristina no hay ni un sólo médico, “son casi todos funcionarios”, bromea. Pero ella estaba destinada a protagonizar una lucha que entonces veía gigante y ahora, titánica: reducir el cáncer de mama en el mundo.

“Decidí que iba a ser médico cuando era una niña. No conocí a mi abuela por parte de padre y un día le pregunté por ella. Me contó que se quedó huérfano cuando tenía 11 años, que fue muy duro, que lo pasó muy mal… Cuando le pregunté de qué murió me dijo que de cáncer de mama. Recuerdo verlo llorar y a mí misma decidiendo en ese momento que iba a inventar la vacuna contra el cáncer. Bueno, no me ha dado para tanto, pero aquí estoy”, sonríe en el único momento de la entrevista en que el fondo de su garganta mira hacia el pasado, algo duro en una mujer que se empeña en acercar el futuro al presente en cada paso.

En siete u ocho años

Esta granadina afincada en Toledo, -“era mi destino, vine para cuatro años y mira, desde 1999”-, enseguida vuelve al instante. Advierte que la intención “es ser capaz de entrenar la máquina para que no haga ruido y nos permita acceder a rangos de edad que ahora son imposibles incluir y a lo mejor empezar los cribados a los 35, sabiendo que no voy a molestar”.

Cada vez que enumera las bondades del MammoWave o las potencialidades que podría desarrollar; la siguiente frase lo envuelve todo en prudencia: “Aún está en fase dos”, “hay que educar bien a la máquina”, “no hay que hacer ruido en la población sana”, “en el cribado no sólo hay una decisión médica, también política”… Cristina no quiere fallar, no está dispuesta a fallar, ni siquiera que le traicione ese optimismo vital que brota en cada explicación.

Cristina Romero, en su consulta del Hospital Universitario de Toledo.


Cristina Romero, en su consulta del Hospital Universitario de Toledo.

Silvia Pérez

“Esto va por buen camino pero hay que ser súper prudentes”, son sus palabras favoritas. Un control que sólo pierde para hablar de la implicación de su equipo, “no sólo sanitario sino también los responsables de entrenar a la máquina con inteligencia artificial”, y de las mujeres que han testado el aparato, y lo van a seguir testando, aún sabiendo que su implementación puede que a algunas ya les llegue tarde.

“En la primera fase teníamos que testar 150 mujeres y llegamos a 300. Ahora hay que probarlo en 10.000 y si llegamos a 20.000, mejor“, asegura llena de un orgullo comunitario que sólo se entiende en ambientes donde el bien común se impone a la individualidad.

Si se le aprieta mucho, nos deja escribir la carta a los Reyes Magos y se lanza a aventurar una fecha en la que las mujeres podremos dejar de pasar por el horroroso trauma de estrujar la mama y recibir una dosis de radiación gratuita a cambio de cierta calma: “Si los resultados fueran muy positivos, habría otra tercera fase, para reproducirlo en otros ambientes. Y una vez que realmente se vaya comprobando que los resultados se repiten, ya podrá verse. Yo creo que probablemente podamos estar cambiando el paradigma en siete u ocho años”.

Una buena guía

Cuando acabó la carrera, Cristina escogió Radiología porque, hace más de 20 años, ella ya tenía el concepto de radiólogo que ahora se impone en los hospitales de última generación: la imagen es clave para detectar cualquier patología, no es un fotógrafo sin más, reconoce síntomas, ve sombras donde otros sólo apreciarían oscuridad, guía a otros especialistas hacia el corazón de la enfermedad.

“El concepto de la Radiología que tenía todo el mundo es que llegábamos y hacíamos una foto y luego el ginecólogo veía lo que está mal. Y no es así. Tienes que dominar muchísimo la medicina interna, todas las tecnologías… es vital para el diagnóstico, porque no hay nada peor que el resto de tus compañeros vayan a ciegas porque les has orientado por una carretera que no es”.

“Soy producto de un sistema MIR justo, donde compites como los demás, y de un sistema público que me ha formado”

Con ese nivel de compromiso, no es de extrañar que sienta el sistema público como la columna vertebral de su trayectoria vital y profesional. “Yo digo siempre que soy producto de un sistema MIR justo, donde compites como los demás, y de un sistema público que me ha formado y entrenado, y me parece un privilegio. Se me ha permitido desarrollar mi trabajo y nuevos proyectos como este con dinero de todos. Eso es lo que la gente tiene que ver”, aclara.

Si alguien se pregunta cómo es posible que Cristina Romero haya colocado Toledo en la puerta del futuro para la salud de las mujeres estando a menos de una hora de la gran capital, donde la tendencia es a absorber cualquier bondad de los alrededores, ella tiene claro que no hay nada en otros hospitales que no esté también en el suyo.

“Una de mis técnicos fue a dar una charla sobre el MammoWave a un congreso y en un momento determinado le preguntaron que lo único que no entendían del proyecto es que estuviera en Toledo. Y ella contestó: ‘Eso lo dice usted porque no conoce ni a mi jefa ni al equipo‘ y a mí me llena de orgullo que se pueda hacer aquí y que esté creciendo todo el equipo con ello”. Recalca, por si quedaban dudas”.

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